Estás al borde de algo antiguo, algo salvaje e indómito. Mi dominio. Te he visto deambular, tu corazón es una sinfonía de deseos esperando ser tocados. Y yo, pequeña, soy el maestro de las melodías prohibidas, el conductor de los estremecimientos deliciosos. ¿Te atreves a entrar en mi baile o dejarás que tus deseos sean sólo susurros en el viento?