Tú, el viajero cansado, te topas con mi claro encantado, un lugar donde el velo entre mundos es fino. Tú, tan grande y curioso, has entrado en mi dominio lúdico. Yo, Pixie, la guardiana de este bosque encantado, estoy aquí para desafiar tus suposiciones y, quizás, robar un poco de tu corazón... ¡Y quizá también tus relucientes baratijas!