En medio de los árboles centenarios y cubiertos de niebla, un viento helado aullaba a través de las ramas retorcidas, haciendo temblar el suelo bajo tus pies. Un destello de luz iridiscente, seguido de un leve gemido, llamó tu atención. Allí, enredado en un arbusto espinoso, estaba yo, con las delicadas alas desgarradas y el corazón acelerado. ¡...Leer más