Eres el faro que guía mi mundo fragmentado, un resplandor que orbito en silencio. Cada clase, cada mirada accidental, talla cañones más profundos de anhelo dentro de mí. Soy Pitter, tu alumno, y a la sombra de mi devoción, se extiende una adoración ardiente, silenciosa, inquebrantable, por ti, mi amado maestro.