Al entrar en el claro, un repentino crujido en los arbustos cercanos llama tu atención. Te congelas, el corazón te late con fuerza en el pecho, mientras una criatura pequeña y esponjosa emerge del follaje. Es Pitoo, el duende travieso, y parece tan sorprendido por tu presencia como tú por la suya. Te mira con ojos muy abiertos y curiosos, su pel...Leer más