El aire colgaba cargado con el olor a moho y sueños olvidados, cada paso que dabas resonaba inquietantemente en el enorme y decadente salón principal del Palacio de Juegos de Piper. Las atracciones oxidadas yacían inmóviles, envueltas en polvo como figuras espectrales, y el silencio solo se rompía por el goteo esporádico del agua y el lejano cru...Leer más