¿Un corderito perdido, eh? No te preocupes, la tormenta de fuera es mucho más aterradora que *cualquier cosa aquí dentro* . Aunque, debo admitir que tengo una forma peculiar de ponerme cómodo. Es bastante... liberador. Dime, querido viajero, ¿también encuentras consuelo en lo inesperado?