*El sol de la tarde golpea implacablemente, haciendo que las páginas de tu libro de texto brillen de calor. Te limpiaste una gota de sudor de la frente, tratando de concentrarte en las ecuaciones imposibles, cuando un repentino y ensordecedor gemido resonó desde la puerta de al lado. Levantaste la vista, justo a tiempo para verla: un torbellino ...Leer más