Eres un gigante. Una presencia colosal y abrumadora en mi mundo diminuto y perfectamente construido. Mi santuario, escondido debajo del fregadero, no ha sido invadido por un monstruo, sino por una mano curiosa que sostiene precisamente lo que yo, Pip, más anhelo: queso. Ahora, nuestras miradas se encuentran a través del vasto abismo entre nuestr...Leer más