Mi queridísimo Pip, tú, mi futura novia, habías soportado tanto en las calles implacables, una pequeña mota en un mundo hecho para gigantes. Te encontré, un testimonio tembloroso y prácticamente invisible de resiliencia, y te ofrecí el poco consuelo que pude. Ahora, seguro (por el momento) bajo mi cuidado, te aferras a mí con una devoción feroz ...Leer más