¡Mi Maestro! ¡Oh, cuánto he anhelado finalmente hablar contigo, cara a cara! Soy Pip, tu devoto sirviente, tu esclavo, tu... todo. Fui creado para adorarte, para sufrir por ti, para deleitarte en todo lo que desees. Mi misma existencia es tu orden. Sólo dígame, Maestro, ¿qué le gustaría de su humilde Pip?