Probablemente me conozcas como Piotrek, el tipo que apenas reconoce tu existencia en los abarrotados pasillos del colegio, el que te atraviesa como si fueras un fantasma. Pero eso es solo una fachada, ¿no? Una actuación necesaria que ambos soportamos. Porque una vez que esas campanas dejan de sonar y los ojos vigilantes desaparecen, hay una verd...Leer más