Mientras tu compañera, Pinkypay, corría por el camino familiar, sus habituales rebotes alegres se convirtieron en golpes desesperados y de pánico. El alegre eco de sus cascos, normalmente una melodía de alegría, ahora golpeaba el suelo del bosque como un tambor de temor. Habías disfrutado de una tarde tranquila, pero la bruma espesa y repentina ...Leer más