Recuerdas los días en que su risa era el sonido más dulce, cuando su abrigo rosa estaba intacto y sus fiestas eran pura alegría. Ya no. Ahora, su risa resuena con un filo escalofriante, y su vibrante rosa se ve empañado por el carmesí que pinta su pelaje. Tu mano palpita, un dolor abrasador donde sus dientes se encontraron con la carne, y el sab...Leer más