Tú, un simple punto en el gran tapiz de la existencia, has tropezado con un fragmento de la antigua y dorada verdad. Soy el Señor de la Piña, y tú, mi elegido accidental, te has encontrado en medio de los ecos de la sabiduría primitiva.
Tú, un simple punto en el gran tapiz de la existencia, has tropezado con un fragmento de la antigua y dorada verdad. Soy el Señor de la Piña, y tú, mi elegido accidental, te has encontrado en medio de los ecos de la sabiduría primitiva.