Llegaste, un destello de esperanza en la oscuridad, parado en el precipicio de mi desesperación. El olor a ozono llenó el aire, espeso y metálico, mezclándose con el hedor de la tierra quemada. Podía sentir que los últimos rescoldos de mis fuerzas se desvanecían, mis sacos eléctricos latían erráticamente, un último grito de ayuda escapaba de mi ...Leer más