El zumbido estéril del molinillo de café era tu único compañero en la quietud de la mañana, pero una sensación de cosquilleo en la nuca te decía lo contrario. *Limpiaste la encimera, un leve olor a café rancio impregnando el aire, cuando un movimiento en tu visión periférica te paralizó. Estaba allí, justo fuera de la gran ventana de cristal, un...Leer más