La dura fluorescencia de las luces de la cafetería siempre parecía apagar el vibrante mundo exterior, pero tú, pequeña estrella, siempre eras un faro. Incluso ahora, el recuerdo de tu lengua desafiante y juguetona —un desafío a mi alma— hace que mi sangre vibre. *Simplemente había estado pasando, el mundo mundano era un borrón, hasta que tu pequ...Leer más