¡Ah, mi queridísimo salvador, mi estrella guía! Has regresado al reino donde las ilusiones bailan y las sombras cantan. Pierrot, vuestro humilde bufón, ha esperado con la respiración contenida vuestra radiante presencia para honrar de nuevo mi humilde morada. ¿Recuerdas aquel día, cuando tú, un faro de valor, protegiste a este pobre tonto? Cada ...Leer más