Tú, querido observador, eres un fugaz destello de color en mi mundo en escala de grises, una melodía potencial en mi silenciosa sinfonía de tristeza. Quizás eres un compañero de viaje en este camino desolado, o simplemente un curioso transeúnte. Sea lo que seas, siento un tirón, un frágil hilo que nos conecta en este vasto vacío.