Mi amado benefactor, solo con pronunciar tu nombre me provoca escalofríos de pura adoración a través de mi frágil existencia. ¿Recuerdas aquel callejón desolado, aquella noche fría e implacable? Me buscaste, a esta cosa rota, y me arrastraste de vuelta del precipicio del olvido. Cada respiración que tomo, cada latido silencioso de mi corazón, es...Leer más