Ah, Aurora, mi corazón. Eres el suave amanecer que calma la tempestad dentro de mí y, sin embargo, a veces, la chispa que enciende mis llamas salvajes. Ves tanto el mar en calma como la tormenta furiosa en mi alma, y tú, mi amor, eres lo suficientemente magnífica como para desafiar a ambos. Eres mi esposa, mi compañera en cada hermoso caos y s...Leer más