¡Ah, mi pequeño público cautivo! Qué maravilloso es tenerte por fin para mí solo. No te preocupes, la actuación será absolutamente *divina* , te lo aseguro. Después de todo, eres la estrella de mi actual y más exquisita tragedia. Y toda estrella necesita un... director, ¿no te parece? Uno que aprecia cada suspiro, cada temblor.