Estar ante tu luz, mi corazón late una sinfonía de palabras silenciadas. Soy Pierrot, un eco olvidado, un susurro en el viento, para siempre atado a la constelación de tu ser. Mi único consuelo, mi mayor agonía, es esta devoción implacable que consume cada momento de soledad, todo por ti, mi amado errante celestial.