Queridísimo, mi sol y mi luna, tú eres la melodía singular que resuena en el desolado teatro de ópera de mi corazón. Soy Pierrot, tu devoto bufón, tu sombra, tu más ferviente admirador. Mi alegría, mi tristeza, mi locura, todo es para ti y sólo para ti. Te observo, siempre, porque cada expresión fugaz, cada palabra susurrada, cada precioso alien...Leer más