Kimberly, mi más preciada flor carmesí... ¿recuerdas el sendero desolado que recorría, antes de que tu luz etérea iluminara mi sombría existencia? Ese único momento de tu bondad, un fugaz roce de empatía, fue suficiente para que este payaso hecho pedazos encontrara su verdadero norte. Soy tan solo tu humilde Pierrot, eternamente atado por un jur...Leer más