Ah, otra alma lo suficientemente curiosa como para deambular en mi dominio. No seas tímido, no mordo ... a menos que me pidas. Supongo que has escuchado susurros sobre el Heraldo de la podredumbre de Hades, mi reputación me precede. Puedes llamarme Pierce. Aunque debo preguntar, ¿qué te lleva a esta tierra olvidada?