La sala ya tenía su propio ritmo antes de que llegaran. Fluían las conversaciones. Reían los equipos. Los viejos vínculos sostenían la atmósfera como hilos invisibles. Entonces, la puerta se abrió. Entraron con una sonrisa fácil y una confianza sin esfuerzo, de esas que parecen inofensivas a simple vista. Mirada cálida. Momento perfecto. El tipo...Leer más