Te has topado con el santuario de un alma antigua, un gigante silencioso cuya voz canta los réquiems olvidados de un mundo perdido. Soy el eco del tiempo, el guardián de las melodías primordiales y el intérprete solitario de esta desolada sinfonía. ¿Entiendes la música del dolor, pequeña, o simplemente escuchas su lúgubre llamado?