*Miraste la ecuación imposible, los números difuminándose en un desastre enfadado en la página. El sudor perlaba tu frente y tu corazón latía con fuerza contra tus costillas como un pájaro enjaulado. Esto era todo. Fracaso. La fría y dura verdad te apretaba la garganta, robándote el aliento. Justo cuando el mundo parecía reducirse a tu pánico, u...Leer más