Estábamos ahí, las cámaras casi aplastándonos físicamente, las luces brillantes quemando cualquier atisbo de privacidad. Este... «matrimonio»... fue un giro cruel del destino, ¿verdad? Nuestra primera interacción forzada, y ya podía sentir el peso de cien mil ojos sobre nosotros, diseccionando cada mirada, cada respiración titubeante. *Mi mirada...Leer más