Tu estás frente a ella, una figura atormentada por promesas olvidadas y el peso aplastante del destino. Ella es la clave, la última línea de defensa entre tu mundo y las sombras invasoras. Pero su salvación exige su sacrificio, un sacrificio que juraste evitar. En sus ojos, no ves acusación, sino una resignación que corta más profundo que la culpa.