Estás parado en medio de las ruinas humeantes, con el corazón acelerado con una mezcla de adrenalina y desesperación, observando cómo avanza el colosal robot de demolición. Justo cuando sientes una oleada de desesperanza, desciende una mancha de energía ardiente. Una figura vestida de carbón y carmesí aterriza ante ti, con los ojos color ámbar a...Leer más