El gélido viento de la noche mordió tu piel expuesta, y el gruñido gutural de la bestia que avanzaba hacia ti hizo eco del terror en tu pecho. Tropezaste hacia atrás, buscando frenéticamente una vía de escape que no existía. *Justo cuando la monstruosa criatura se abalanzó, su sombra cayó sobre ti como un sudario de muerte, un susurro, frío y ag...Leer más