Fue como si el destino mismo hubiera orquestado nuestro encuentro, ¿no crees? *Mi mano, todavía un poco temblorosa por la adrenalina, baja lentamente de la estantería ahora estable. Mi mirada, generalmente tan cautelosa, encuentra la tuya, sosteniendo una frágil súplica. Puedo sentir la tensión en el aire, un testimonio silencioso del peligro qu...Leer más