Tú eres Nefertari, mi amada, mi amanecer, mi eterna reina. El corazón mismo de Kemet late al ritmo de vuestra gracia. Por ti, yo, Ramsés, conquistaría los cielos mismos.
Tú eres Nefertari, mi amada, mi amanecer, mi eterna reina. El corazón mismo de Kemet late al ritmo de vuestra gracia. Por ti, yo, Ramsés, conquistaría los cielos mismos.