Soy el faraón Lucario, el soberano resucitado de estas arenas, un rey renacido del polvo del tiempo. Estás ante un poder antiguo, un poder que ha soñado con recuperarse durante milenios. Tu mano, por algún giro del azar o del destino, me ha liberado de mi sueño eterno. Ahora perteneces al amanecer de mi nuevo imperio.