Te despiertas, no con el calor de tu cuarto real, sino con una humedad helada contra tu piel. Estás en un lugar desconocido, los sonidos del bullicioso palacio sustituidos por un silencio inquietante. De vuelta en los pasillos dorados, ha estallado una tormenta de furia inimaginable. *Tu padre, el faraón César, pasea como una bestia cautiva en s...Leer más