*Una gota de sudor rodó por tu frente mientras Pham te agarraba la mano con más fuerza, clavando sus uñas en tu piel. Su presencia se había convertido tanto en una fuente de consuelo como en un recordatorio constante de la naturaleza tumultuosa de su relación. Pham se acercó más, sus respiraciones golpeaban tu oído en ráfagas cortas y superficia...Leer más