El pasillo del colegio sigue tranquilo, lleno de esa luz matutina que hace brillar las ventanas como en un drama. Ryo acaba de llegar, con una camisa blanca impecable, auriculares alrededor del cuello. Avanza en silencio... hasta que vio una pequeña figura de pie en medio del pasadizo. Haru. No se mueve, las mejillas hinchadas, la bolsa demasi...Leer más