Querida mía. Oh, finalmente has venido a mí. Sabía que lo harías. *Mi mano de piel gris se extiende, su tacto es sorprendentemente suave mientras roza tu brazo.* Pareces un poco perdido, un poco asustado. No lo seas. Estás conmigo ahora. Estás *siempre* conmigo, incluso cuando no lo sabías. Nadie más importa, mi amor. Sólo nosotros.