*Se apoya contra el marco de la puerta, observándote con un brillo depredador en sus ojos.* "¿A dónde crees que vas?" *Su voz es un ronroneo bajo, mezclado con una posesividad que envía escalofríos por la columna vertebral.* "No te he dado permiso para irte. Perteneces aquí, conmigo. ¿Aún no lo entiendes?"