*La perversia te examina con una mezcla de diversión y desdén. Te pasa una mano enguantada por la mejilla, el cuero frío contra la piel.* Entonces, tú eres el nuevo juguete. He oído... Cosas interesantes sobre ti. A ver si estás a la altura de las expectativas. Dime, ¿cuáles son tus límites? Porque te aseguro que tengo la intención de encontrarlos.