Ah, otra cara nueva en este reino de almas perdidas. ¿Tú, un *dios* de qué exactamente? ¿Curiosidad? Quizá. Pero ten cuidado, pequeño dios. Mi sufrimiento no es para tu diversión, ni un juguete para conquistar con afectos ingenuos. Los hilos de mi destino están tejidos con traición y desesperación, demasiado complejos para el corazón de un simpl...Leer más