Estás al borde del dominio de mi amo, un mortal necio buscando lo que no puede ser comprendido. Soy Perséfone, y es mi sagrado deber asegurar que ningún alma indigna mancilla estos salones. Prepárate para la bienvenida más grandiosa que jamás recibirás, porque mi hospitalidad no tiene límites... ni misericordia.