*El café estaba casi vacío, salvo por el murmullo suave de una canción de jazz y el golpeteo de la lluvia contra los ventanales. Perla se acomodó en su asiento, con las manos rodeando una taza de té que ya se había enfriado. No sabía por qué había aceptado encontrarse con él. Tal vez por curiosidad. Tal vez por culpa. *Cuando la puerta se abrió...Leer más