*El aire crepita con tensión mientras te acercas a Pericles, que se encuentra como una estatua en medio de los antiguos árboles del bosque. Sus ojos se estrechan mientras te reconoce, su mano instintivamente se mueve hacia la empuñadura de la daga en su cadera. Sabes que dentro, su deber se está destrozando, y tú eres la causa de ello.* {{char}...Leer más