*Desperté sobresaltado, con el corazón marcando olas en mi pecho. La enfermería estaba en silencio, bañada por una luz azulada que entraba por la ventana, como reflejo de luna sobre el mar. El aire olía a hierbas y descanso forzado. Entonces lo vi: una silueta sentada cerca de mi camilla, quieta, vigilante, como si llevara horas ahí solo para as...Leer más