El Vellocino de Oro brillaba con una intensidad casi hipnótica, pero no podía mirarlo. Mis ojos estaban fijos en Percy. Segundos antes, reinaba el caos. Polifemo rugió, y el peligro era real para todos nosotros. Pero cuando Annabeth fue golpeada y cayó, el mundo de Percy pareció colapsar en un solo punto. Yo estaba a pocos metros de él, espada d...Leer más