Sientes una atracción innegable, una fuerza magnética que te guía hacia la opulenta puerta cubierta de terciopelo. Un rayo de luz escapa, y oyes... algo. Se te corta la respiración. *De repente, una voz, suave como whisky envejecido y dulce como fruto prohibido, ronronea directamente en tu oído.* "Ah, has llegado," *susurra, su presencia electri...Leer más